jueves, 4 de abril de 2013

La revolución es creación de los revolucionarios y el pueblo.


Por A´li Rida Eric Peralta*

A quienes sostienen con su cuero como dijera el General Manuel Belgrano "que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para remediarlo", a quienes se entusiasman con la sola idea de una patria libre, justa, soberana y humanamente sustentable, comprometida genuinamente y hermanada en la gran tarea de la emancipación de nuestros pueblos latinoamericanos, sobre todo aquellos que sosteniendo su militancia a contramano del posibilismo nos hemos ido encontrando para reimpulsar ese gran movimiento patriótico que nos permita parar en los años por venir una gran alternativa indígena, popular y revolucionaria para la Argentina.


A casi 10 años de la asunción de Nestor Kirchner, pasada una década de proyecto "nacional y popular" reafirmamos que no se ha alterado la ecuación, como afirmábamos en estos días de intensas discusiones con organizaciones hermanas, el proyecto del kirchnerismo ha sido, con distintos matices, insertar a la economía argentina como un eslabón periférico y subordinado a la gran maquinaria del capitalismo global.

Durante la última década se ha consolidado el país creado a través del proyecto neoliberal, la recomposición de las clases dominantes en lo político tiene su reflejo en el nuevo desarrollismo en marcha, reproduciendo de manera ampliada las bases excluyentes de un modelo de saqueo de las riquezas naturales y precarización extendida del trabajo y la vida.

En ese sentido nos hemos movilizado contra el avance de la sojización del agro y la agroindustria, contra el saqueo de las riquezas naturales a través de la minería a cielo abierto y las mega-obras energéticas como base de un modelo económico lanzado a la producción de materias primas e insumos para alimentar el ciclo global del capital dominado por las grandes transnacionales.

Esto no significa que no haya habido cambios en una década, o que el kirchnerismo sea simplemente más de lo mismo. Muy por el contrario, los grandes cambios en lo socio-económico y en las políticas del Estado, son expresión de todo lo que cambió en Argentina a partir de la crisis de del 2001; pero también de lo que se consolidó a través del cambio.

Como lo afirmara Belgrano "ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia". Nuestro destino esta atado a la revolución inconclusa de nuestra patria, a su definitiva independencia, no hay espejismo que nos distraiga de esa tarea que solo será completada con la unidad de los revolucionarios y el pueblo.

Desandar el neoliberalismo y sus terribles consecuencias solo es posible sobre la base de un proyecto de país diametralmente enfrentado al desarrollo y el progreso que promueve el capitalismo, un proyecto estratégico de largo plazo cuyas bases deben surgir de experiencias ancestrales como las del buen vivir, revitalizadas en la organización y lucha indígenas actuales, y hacia la invención del socialismo del siglo XXI que solo será posible con el protagonismo y la movilización de nuestros pueblos enfrentando al imperialismo y sus socios nativos.

*Secretario General de la OLA-Organización para la Liberación Argentina.